EL TIEMPO ¿GRAN AMIGO O GRAN ENEMIGO?

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“Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres”. Esta cita del “Principito”  era una de mis favoritas en mi adolescencia, tal vez porque estaba ligada a la impaciencia que siempre he tenido y al gran suplicio que era para mí esperar: ir a casa de una amiga o recibir una llamada de alguien querido planificada desde hace tiempo. Esas cosas me hacían querer tener una máquina para adelantar las horas. Por otro lado, las fechas, los días y los meses siempre han sido muy preciados para mí.

¿Alguna vez han escuchado hablar de la obsesión con el tiempo? Hace poco busqué el término en Google; se llama "cronopatía". Es una obsesión que se define como una enfermedad que implica una compulsión por aprovechar al máximo el tiempo. No me consideraba una persona obsesionada con el tiempo hasta que me vi en una constante reflexión sobre cómo aprovechar cada minuto de mi día. A menudo, se nos pasa la vida buscando cosas y no aprovechando lo que se nos va más fácil: el tiempo.

Una vez, una compañera de la universidad me preguntó por qué siempre le ponía fecha a todo. No fue hasta ahora, a las 4 de la mañana, que me puse a escribir y me di cuenta de que los días, de la mano con las horas, han sido fundamentales en mi vida. Una manera de poder explicarlo es la siguiente: siempre contaba las horas para salir del colegio y llegar a mi casa a ver novelas a escondidas de mi mamá; siempre esperaba con ansias el 24 de diciembre y el regalo que recibiría ese día, así como mi cumpleaños cada 8 de noviembre.

Siempre he pensado que en la vida podemos recuperar el dinero (si sabemos cómo hacerlo), podemos recuperar risas, abrazos perdidos y crear nuevos recuerdos. Pero no el tiempo; un minuto perdido es algo que no volverá. Tal vez me obsesiona tanto este tema porque me puse a pensar: ¿cuánto tiempo perdemos haciendo cosas que nos gustan?


Esto me llevó a cuestionarme: ¿cuánto perdemos con personas que no nos suman, que sabemos que hablan mal de nosotros y seguimos ahí, queriendo mantener vínculos que nos hacen perder el tiempo? Leyendo libros que no nos llenan o viendo películas que nos aburren, cuando podríamos aprovechar el tiempo con cosas que nos hicieran felices. Nunca he creído que la vida es corta; todo lo contrario: creo que es lo suficientemente larga si sabemos aprovechar nuestro tiempo.


Tal vez porque las mentalidades cambian con el paso de los años y nuestra forma de ver la vida evoluciona. Mi mente de quince años no es igual a la de ahora, a los veintidós casi veintitrés años; aunque siempre seré impaciente, desesperada y ligeramente maniaca. Con el paso del tiempo vemos que los días, fechas y horas son un regalo que debemos saborear como el más divino de los chocolates.


Tal vez porque aprendemos que las horas bien invertidas son valiosas y si sabemos en qué derrocharlas; porque el tiempo que pasamos tomándonos un café con una gran amiga vale más que el que perdemos con gente que no nos valora.


Si a estas alturas me preguntaran si el tiempo es mi amiga o enemigo, diría que es mi gran maestro. Porque me ha enseñado que las cosas se dan en el momento en que tienen que darse; que cuando los días pasan y el tiempo corre, las penas en algún punto dejan de doler. El tiempo, de la mano con la madurez, te enseña mucho; te ayuda y sobre todo te forma como persona. Y esa es una fecha que nunca se puede anotar porque nunca terminamos de aprender y mucho menos de vivir.



Comentarios

  1. Este es el tiempo adecuado, sin duda alguna, para reflexionar en torno al interesante tema que planteas.🕚

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