¿Por qué la 'Reina del Despecho' es mi mejor consejera de escritura?


Teleradio América


Para quienes desconozcan mi amplio repertorio musical, Guadalupe Victoria Yolí Raymond mejor conocida como La Lupe, no es solo una de las mujeres que más me ha ayudado a escribir; a través de los años, sus canciones han dado vida a muchos de los versos que he compartido con ustedes. Es, además, una consejera cuyas palabras me fascinan. Por algo la llamaban "La Reina del Despecho".

Y no lo digo por montar un teatro, pero si hay alguien que me cautiva por su intensidad, es ella. Sus canciones reflejan muy bien lo que es la vida y, sobre todo, la historia de alguien a quien la realidad le pagó mal a pesar de todo lo que dio. No fue perfecta, para nada. Sus malas decisiones la llevaron a tocar fondo para luego encontrarse con Dios. Pero hay que reconocerlo: temas como "Si vuelves a mis brazos" son el himno perfecto para lo que hoy denominamos como "migajeros".

Diario de las Américas 
Recuerdo que la conocí por una obra de Mariaca Semprún y, después, por un disco en su honor que amé. Pero cuando busqué la versión original, mi reacción fue inmediata: "¡Cuánto drama! Lo amo". Mi madre todavía se horroriza cuando me consigue escuchando cada uno de sus discos. 

Al indagar en su historia, descubrí su compleja amistad con Celia Cruz y cómo, a diferencia de otros exiliados, fue expulsada de Cuba por el mismo Fidel Castro. Su forma de cantar iba en contra de la Revolución; de repente, se convirtió en una viajera de la vida. Su relación con Venezuela fue... potente. Y aunque sus lágrimas no fueron pocas con todo lo que vivió, su forma de cantar sigue siendo hermosa.

En escena, La Lupe era un terremoto: se quitaba los zapatos, se golpeaba, se despojaba de sus joyas e incluso de su ropa. Para el régimen cubano, este comportamiento era considerado "antisocial" o un vestigio del "vicio burgués". Mientras el gobierno impulsaba un arte que sirviera a la causa colectiva, ella le cantaba a las pasiones viscerales y al desenfreno. Simplemente, no encajaba en la estética de la austeridad revolucionaria.

"Igual que en un escenario,

finges tu dolor barato.

Tu drama no es necesario,

ya conozco ese teatro".

Si no sabían quién era, hoy con mucho gusto se las presento. Hubo un tiempo en que me daba pena decir que la escuchaba por esos pudores estúpidos que a veces tenemos; hoy, me encanta decir que la oigo.

Lo hago, primero, para presumir del gran gusto musical que tengo; y segundo, porque sus canciones han sido mi mayor fuente de inspiración al escribir esas extensas crónicas que tanto amo compartir con ustedes.


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