EL TAROT Y TIKOK: ¿UNA FORMA DE CALMAR ANSIEDADES O SABER EL FUTURO?
EL TAROT Y TIKOK: ¿UNA FORMA DE CALMAR ANSIEDADES O SABER EL FUTURO?
Las horas de la madrugada son momentos en que la curiosidad, o eso que llamamos ocio, cobra fuerza y comenzamos a prestar atención a todo aquello que durante el día ignoramos: videos de teorías conspirativas que anuncian crueles desenlaces para el final del año, biografías de artistas fallecidas y sus tristes vidas, o, en mi caso, aquello que despertó mi mayor curiosidad: los lives en la plataforma Tik Tok.
En momentos en que la incertidumbre parece acentuarse las plataformas digitales se convierten en refugio y escenario de nuevas formas de conexión. ¿Quién no ha sentido, alguna vez, esa inquietud nocturna que nos empuja a buscar respuestas en los rincones más insospechados?
Allí tuve la oportunidad de encontrarme con dos mujeres: Minerva y Gisela. Las dos comparten el mismo oficio: leer las cartas del tarot, anticipar lo que vendrá, advertir lo que no conviene y, sobre todo, señalar aquello que debemos soltar, aunque a veces, por miedo, necesitamos la confirmación que otros pueden darnos.
Estas mujeres me abrieron las puertas de su mundo y me mostraron un poco de lo que son sus noches en estos lives, que duran alrededor de cuatro horas o más, calmando las ansiedades de personas que buscan respuestas inmediatas o, simplemente, el consejo de una buena amiga.
Minerva, la Diosa del Tarot
| Tik Tok: @ladiosadetarott |
—Hola, soy Carlos Jiménez, del 4 de abril de 2001. Quiero saber si mi pareja me es infiel, ya le di mil trescientos me gusta y compartí con diez amigos.
En la vida no hay respuestas absolutas para nada, pero sí personas que nos pueden guiar en la búsqueda. Minerva, la Diosa del Tarot, comienza sus lives en Tik Tok alrededor de las once de la noche. En una noche floja se conectan unas cincuenta personas, pero, con el paso de las horas, pueden llegar a ser hasta cien, todos con una misma duda: las personas que amaron, a las que no pueden dejar ir. ¿Algún día volverán?
Sin nada que lo preceda en medio de santos decorados, una gorra de brillantes y su boca pintada de rojo con una sonrisa amable, Minerva mueve las cartas del tarot con seguridad, al lado de una vela blanca que le sirve como guía para canalizar sus energías.
¿Cómo son estas noches de lives de tarot? Minerva se conecta alrededor de las once de la noche. Para contestar una pregunta de sí o no donde les dira si algo pasará o simplemente no lo ve llegar, debes darle me gusta a la pantalla reiteradas veces y compartirlo con cinco o más amigos. Si deseas una pregunta extensa, debes enviar regalos a través del live. Estos regalos, que funcionan como pagos para la tarotista, pueden ser rosas, trenes, sombreros con bigotes u otros objetos. Se adquieren comprando monedas en la plataforma, y es así, con esta dinámica, como comienza una noche intensa de preguntas y respuestas.
Minerva, “La Diosa del Tarot”, lleva la mitad de su vida dedicándose a esta profesión. Comenzó leyendo cartas al lado de una perfumería en la avenida Baralt y, poco a poco, se fue haciendo conocida. Un día le hizo una consulta a su yerno, que es “tata”, es decir, sacerdote o padrino que guía y dirige la comunidad palera. Ella es su segunda madrina de santo.
Sus muertos o ancestros le dijeron: “Comienza a manejarte en las redes sociales, eso va a ser un despegue para ti”. Así comenzó, no se ha detenido y de ahí vino su crecimiento. En su primer live se conectó para conocer la plataforma sin esperar nada; vio que la gente se unía, le hacía preguntas, y todas las noches se volvió costumbre.
—La gente quiere que le digan lo que quiere escuchar —fue una de las cosas que más resaltó mientras hablaba conmigo—. Yo no me presto para esas cosas y trato de que la persona entienda que, a lo mejor, la persona que insiste en querer o buscar...
A veces, este trabajo la ha llevado a tener mucha paciencia para explicar que los procesos más largos no significan que te amen, sino que hay que aprender a soltar y buscar lo que te conviene.
—No niego que a veces me fastidia, porque siempre preguntan lo mismo y muy poco preguntan por su salud, por su trabajo o su vida.
Estos encuentros comienzan en horas de la noche y se extienden hasta casi la madrugada. A diferencia de otros lives, donde piden el signo zodiacal y la fecha de nacimiento, a Minerva le basta con saber el nombre y apellido. Si la persona desea una pregunta más extensa y envía un regalo con objetivos, recibe una respuesta de tres cartas con arcanos.
—Yo siempre advierto a las personas cuando veo algo malo. A veces hago más un trabajo terapéutico, los aconsejo.
Es una de las cosas más frecuentes en el trabajo de Minerva. Más allá de hablar de arcanos, espadas invertidas o diablos con advertencias, su labor es profundizar en por qué las personas se aferran a relaciones que no les hacen bien y, sobre todo, en por qué sostienen vínculos dañinos.
Muchas veces, estas consultas de una o dos preguntas llevan a algo más extenso, como lecturas completas, cartas natales y, en algunos casos, hasta trabajos como endulzamientos y amarres.
–Si esa persona no te quiere, ningún trabajo va a funcionar–Es una advertencia que siempre se da antes de comenzar algún procedimiento. Hay personas que le han pedido que destruya hogares o matrimonios, pero ahí prefiere decirle a la persona que vaya con alguien más, porque, como ella misma dice, tiene sus límites, ya que a pesar de que es divorciada en algún momento fue esposa y siempre será madre.
Parafraseando las palabras de Minerva admite que no es la mejor, pero tampoco la peor. Se sabe expresar, es concisa, no titubea al responder ni hace dudar a nadie, Dios le dio un don y lo sabe manejar,como buen géminis que es.
No es fácil dedicarse a esta profesión, a pesar de que cuenta con 25 mil seguidores y 89 mil setecientos me gusta. Hay mucha desconfianza y burla hacía su profesión, a veces personas no creyentes ingresan a estos lives para retar a Minerva o insultar su trabajo, en esos momentos respira profundo los confronta y luego los bloquea de su cuenta de tik tok.
—Yo no me meto en los lives de las personas a insultar o poner en duda su trabajo, yo respeto a los demás porque me gusta ser respetada; les digo dos o tres cosas cuando es necesario y luego los bloqueo, no me engancho.
Sus métodos de adivinación varían: tarot, caracoles, tabaco, oráculos, runas. Cada uno de estos métodos se estudia para poder adivinar lo que le salga al consultante.
De nada sirve gastar en tantos utensilios si no sabes qué significan y, sobre todo, si no afilas la intuición, que es la que siempre te puede guiar. Hay que entender que no todo lo que nos dicen las cartas es malo; el tarot nos guía, nos orienta y nos aconseja sobre vivir, pero la decisión final la toma el consultante. Todo depende del poder que le demos a una pregunta.
Y su poder, su don, la ha llevado lejos. Para sus consultantes es Minerva, la Diosa del Tarot, un nombre publicitario que comenzó cuando trabajó con el tarotista Hermes Ramírez en su línea telefónica hace veinte años. En su círculo cercano es Cruz la Obatalá, pero para muchos es una mujer que, con su sonrisa calmada y buenas palabras, da respuestas inmediatas a personas desesperadas por calmar ansiedades. Una de las cosas más importantes que resalta Minerva es:
– Quieranse, valórense y cuídense, lo que no fue no será. Más adelante sale la gente en casa de concreto y con vista al mar, si en ese momento no se dió lo que querías más adelante será, porque lo que conviene Dios nos lo pondrá en el camino.
Gisela “Tarot”
| Tik Tok: @gisela8tarot |
No hay mejor respuesta que la que nos da el tiempo, pero a veces hay consejos que ayudan. Gisela Tarot se conecta a los lives de TikTok alrededor de las siete de la noche. Si das tap tap a la pantalla y llegas a los dos mil quinientos me gusta, te responde una pregunta gratis que dejes en los comentarios de sí o no. Si deseas una pregunta más extensa, debes pagar ciento setenta bolívares a la imagen que aparece en la pantalla del live, o puedes enviar un regalo virtual, como el corazón de “quiéreme”, el “tren” o cualquier otro presente de TikTok.
Como al principio era gratis, a veces le regalaban rositas y pequeños obsequios, pero como todo trabajo, vino con el reto de aprender a llenarse de paciencia, sobre todo cuando las personas insisten e insisten en saber ciertas cosas. De nada le servía angustiarse, porque ella está haciendo un trabajo. Sentada en una butaca, con una cortina azul de fondo, sus gafas de carey y un mazo del tarot, responde de forma concisa y extensa las preguntas que le hacen.
Comenzó en TikTok hace un año, motivada por su hijo menor, quien le habló de los lives que hacía una influencer que seguía y la animó a probar. Ella se negó varias veces, hasta que su hijo la convenció y, una noche, lo intentaron juntos. Al principio le sorprendió la variedad de preguntas, especialmente de gente joven con dudas de sus orientaciones sexuales.
Pero no solo le preguntan por amor; en alguna oportunidad, jóvenes le han consultado cuál es su verdadero género porque no se sentían cómodos en el cuerpo en el que nacieron. En el caso más insólito, personas en la cárcel le han pedido respuestas a nivel de tribunales para saber si su libertad estaba cerca. Gisela entendió que, aunque no fuera su vida ni la de alguno de sus hijos, su deber era simplemente contestar.
—Comencé respondiendo preguntas gratis para probar la plataforma, para ver cómo me iba. Luego empecé a cobrar cincuenta bolívares por pregunta y me fue tan bien que pude salir de algunas deudas y, sobre todo, tener clientes fijos que me han hecho parte de su vida —explica.
Hoy en día, su hijo ya no la ayuda; en palabras de la propia Gisela, “se fastidió” y se dedicó a otras cosas, pero poco a poco ella se familiarizó con la plataforma y ya no necesita ayuda de nadie.
Gisela es tarotista desde hace varios años, con estudios en astrología. Como ella misma explica, es una ciencia exacta y los arquetipos no fallan. Aunque las cartas suelen hablar de emociones, traiciones y sentimientos intensos, siempre le muestran la verdad. No necesita incienso ni velas para canalizar las energías de sus lectores, porque aunque no conozca la historia de vida de sus consultantes ni sus profundidades, las cartas no mienten.
—Lo que mi intuición me dice, no se equivoca —asegura—yo pido fecha de nacimiento porque ahí no hay pele; si tú te llamas Verónica, del 5 de noviembre de 1970, las cartas me van a mostrar a esa misma, no a otra, y a partir de ahí viene mi trabajo: las cartas conectan con esa energía.
En el tarot, ella siente que escucha a Dios cuando le pregunta algo o le pide un consejo, que las cartas y la intuición le aseguran.
—A mí me gusta profundizar. Cuando aprendí a leer las cartas del tarot, no me quedé solo con lo que me dieron en clases. Todo lo que es analizar, investigar y profundizar es de Virgo, y yo soy muy Virgo; nunca me quedo con una sola cosa que me digan.
Gisela sabe que no siempre puede dar la respuesta que el consultante espera, pero confía en que, al menos, sus cartas y su intuición pueden ofrecer una guía. “A veces, lo que la gente necesita no es una predicción, porque ellos ya saben que no va a pasar, sino un consejo para empezar a valorarse”, dice. Y así, noche tras noche, Gisela sigue leyendo el destino en TikTok, convencida de que cada consulta es una oportunidad para sembrar un poco de claridad en medio de la incertidumbre.
—Los que han puesto en duda mi trabajo o me han querido confundir, mis cartas les han demostrado que no me equivoco y han salido de mis lives para luego regresar. Como un señor llamado Vicenzo, de sesenta años, que quería mantener una relación que solamente él quería que funcionara. Le dije que ya era un hombre mayor, que tenía que dejar de aferrarse a personas que no lo querían y que estaba en una edad donde debía valorarse y quererse. Y dicho y hecho, esa mujer no volvió y él sigue en mis lives, pero ya no pregunta.
Uno de los temas más importantes es el de las energías. Al principio no dormía porque quedaba pegada con los problemas de las personas, hasta que entendió que tenía que desconectarse de esos problemas y, a partir de ahí, pudo dormir tranquila.
No todo es solo adivinar cosas. También le consultan sobre salud y embarazos, aunque es un tema delicado y, por norma, no debería abordarse. En más de una oportunidad, algunos consultantes se han ido al DM de TikTok y le han implorado para saber si su esposa iba a quedar embarazada. Un matrimonio, que había tenido muchas pérdidas, le agradeció porque, tras su lectura, lograron tener un hijo y hoy la han hecho parte de la vida del bebé.
También recuerda el caso de una señora dueña de un laboratorio, que contrata y despide personas solo si el tarot le dice que son las adecuadas. En palabras de Gisela, le da miedo que dependan tanto de sus lecturas, porque, como ella dice, es un ser humano y se puede equivocar.
—Si fuera por mí, ya no tendría que hacer lives, porque gracias a estas dinámicas ya tengo clientela fija —asegura.
Gisela no cree ni en amarres ni en endulzamientos, ya que dice que solamente sirven para sacarle dinero a la gente. Luego, cuando van con aquellos brujos o “iluminados” que te dejan sin dinero, lo que le dicen a la persona al dejarla sin nada es: “que no tienes fe”, y los dejan en angustia. Son creencias que las personas tienen, ya que, en sus palabras: “El que anda con Dios, que es un ser divino, siempre va a tener soluciones; él es el final que decide”.
Esta intuición y sus ganas de entender el mundo y aconsejar a las personas la han llevado lejos. Para sus consultantes es Gisela Tarot; para sus allegados, la señora Gisela; pero para todos es la tarotista de confianza. Una de las cosas que siempre aconseja es: “Quiérase más, y lo digo porque me veo reflejada en toda la gente que consulto. Si yo tengo tanta ansiedad de que alguien me deje, es porque tengo miedo de estar sola conmigo misma. Cuando tienes a Dios tan dentro de ti, el amor es tan grande que no necesitas que más nadie te ame”.
Gisella tomó las cartas de los arcanos mayores y las barajó con calma, dispuesta a darme un consejo. En mi incredulidad, esperaba que apareciera una carta con forma de reloj, para aprender a tener paciencia, o quizás una con nubes, para dejar de ser tan planificada. Pero no fue así. Lo que apareció fue todo lo contrario: no ángeles ni relojes, sino el mismísimo Lucifer. Ese nombre que resuena como Satanás, Mefistófeles o, como suelo decir entre allegados, “el chamuco”.
—Ay —fue lo único que pude decir al ver esa carta, un muñeco que de niña me habían dicho que era malo.
Gisella, al notar mi expresión, me tranquilizó de inmediato:
—Esto no es malo —me dijo—. Es muy escorpiano, muy de tu signo. No lo veas desde lo negativo, sino desde la energía positiva de Lucifer. ¿Qué te está diciendo? Que hay pasión, que te gusta lo que haces y lo haces bien. Que te atrae la profundidad, la investigación, lo auténtico.
Me advirtió también sobre aquello que debo mejorar, lo que debo evitar y de lo que debo huir. “La pasión llega muy rápido a ti”, me dijo. Y añadió que las intensidades no son malas si se saben manejar, si se les da el valor correcto y se canalizan hacia lo que realmente amo.
Al final, mi querida Gisela, con solo verme, me dijo una frase que quedó grabada en mí: “Cree en ti, porque vas por el camino correcto.” Así, en esas dos tardes largas, acompañada por dos mujeres sabias, aprendí no solo del tarot, sino también de la vida. Descubrí que el tarot va más allá de calmar ansiedades: es una forma de terapia, una conversación profunda con personas que hablan desde la experiencia. Porque no siempre quien te dice lo que quieres oír es quien merece tu confianza, pero quien te habla con seguridad merece que le prestes atención.

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